Kicillof se aferra a las PASO y complica el plan de Milei para ordenar Buenos Aires
Publicado: 12 / 07 /2026
La discusión por las PASO no sólo atraviesa al Gobierno nacional: también reordena la interna bonaerense y deja a Axel Kicillof en el centro de una pelea que puede definir candidaturas, alianzas y liderazgos en la provincia más grande del país.
El gobernador bonaerense volvió a marcar que las candidaturas deben resolverse con mecanismos internos y no por un diseño cerrado desde arriba. Esa postura lo coloca en contraste con la estrategia de Javier Milei, que empuja una reforma electoral para reducir el peso de las primarias y habilitar un esquema más favorable a la reorganización libertaria de cara a 2027.
La Provincia de Buenos Aires aparece como el laboratorio más sensible de esa disputa. Kicillof, el kirchnerismo, el massismo y un puñado de intendentes mueven sus piezas mientras todavía no está claro si habrá PASO, si la elección se desdoblará y qué margen tendrá cada sector para armar listas propias sin romper la arquitectura del peronismo bonaerense.
Una interna abierta y sin reglas cerradas
El dato político más fuerte es que el gobernador no parece dispuesto a resignar una instancia de competencia interna. Su entorno insiste en que el debate de candidaturas debe quedar en manos de la militancia o de una discusión partidaria con mayor legitimidad, antes que en acuerdos de cúpula que terminen acomodando a todos para evitar una confrontación real.
Ese posicionamiento no sólo ordena a los sectores que lo respaldan. También le sirve para marcar distancia con la lógica nacional de Milei, que busca ordenar el tablero desde la Casa Rosada y reducir la fragmentación del oficialismo con una combinación de eliminación de PASO, colectoras y acuerdos con gobernadores aliados.
En el peronismo bonaerense, mientras tanto, conviven nombres, pujas y ambiciones que todavía no tienen un mecanismo claro de resolución. La incertidumbre sobre las reglas no hace más que multiplicar el interés por la candidatura presidencial, porque buena parte de la discusión provincial sigue atada a lo que ocurra en el plano nacional.
Qué mira la Casa Rosada
Para Milei, todo esto tiene una lectura más amplia. Si el Gobierno consigue modificar la ingeniería electoral, el oficialismo nacional podría empezar a ordenar apoyos provinciales sin tener que negociar cada interna bajo el formato clásico de las primarias. Pero en Buenos Aires ese esquema encuentra resistencia porque el distrito concentra poder territorial, liderazgos en disputa y una memoria política que no se resuelve con una sola ley.
Por eso la foto de hoy es clara: Kicillof intenta sostener la herramienta de las PASO como un modo de preservar autonomía política y de evitar que la discusión sobre candidaturas quede completamente subordinada a la decisión del poder central. En paralelo, Milei necesita que la reforma avance para tener más margen sobre el mapa electoral de 2027.
